Historia del Real Sitio de la Granja

Los orígenes de este Real Sitio se remontan al año 1450, cuando el Rey Enrique IV de Castilla, mandó construir una ermita dedicada al Arzobispo San Ildefonso. Se cuenta que la gran devoción a San Ildefonso, fue debida a que se libró de un grave peligro en una de sus cacerías por los montes de Valsaín.

Los Reyes Católicos, en 1477, donaron la ermita y terrenos adyacentes a los monjes del monasterio de El Parral.

Los Jerónimos, a mediados del siglo XVII, construyeron en esos terrenos una granja, que sirvió de residencia para los monjes, dando lugar a La Granja de San Ildefonso.

Joyería en San Ildefonso

Más de 200 años después de la donación de los Reyes Católicos, Felipe V conoció estos bosques en una de sis visitas al Palacio de Valsaín, y concibió la idea de construir un palacio en este lugar, al igual que hizo su abuelo Luis XIV en Versalles.

Felipe V quería retirarse en este palacio, porqué tenía la idea de abdicar en su hijo Luis I. Así fue, pero la muerte de su hijo en el mismo año (1724), le hizo volver al trono con su segunda mujer, Isabel de Farnesio, lo cual hizo que se engrandeciera la construcción del palacio y de los jardines.

Las obras del palacio comenzaron en el año 1721, bajo la dirección del arquitecto Teodoro Ardemans. Los jardines se construyeron bajo la dirección de Renato Carlier, escultor, y de Esteban Boutelou, jardinero mayor. Su estilo, diseño y construcción, aunque tiene analogías con los jardines de Versalles y de Marly, tiene su propia personalidad.

Existen en los jardines 26 fuentes monumentales, todas ellas con fantásticos juegos de agua y con personajes e historias mitológicas propias. Podríamos decir que al igual que la mitología en Versalles está dedicada a Apolo, que representa al Sol, en la Granja está dedicada a Diana, que representa a la Luna.

Los grupos escultóricos fueron realizados por Renato Fremin, Juan Thierry y Jacques Bousseau.